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Existen lugares que dejan una huella imborrable, en ocasiones por las personas que allí conoces, por lo que has vivido o simplemente porque sí. Es a estos sitios a los que te trasladas muchas veces con el pensamiento, cuando necesitas cambiar de aire, la nostalgia te embriaga el alma o crees que es un buen momento para buscar un punto de inicio a una nueva historia en las páginas de la vida.

El consejo popular de Los Ángeles es ese lugar en el que la añoranza del regreso logra que sueñe despierta, aunque sus vías de acceso sean moradas del duende del bache, y aunque no haya tanto movimiento como en una gran ciudad, tiene algo que atrapa al visitante y a quien una vez vivió allí.

Quizás la magia está en sus calles, nombradas como un gran jardín; en la sombra de los fiscos centenarios del parque, los cuales se han convertido en los cómplices de los secretos de tantos enamorados; o la plazoleta, escenario del talento del barrio, o las enigmáticas denominaciones de algunas de sus demarcaciones, como La Puntilla, Carraguao, Barranquilla, El Cedral, Nuevo Amanecer y otras que forman parte de la identidad de este territorio.

También las personas que viven allí marcan la diferencia con ese saludo cariñoso de quien te ha visto crecer, te han regañado cuando hacías de las tuyas con las travesuras infantiles y, sobre todo, se alegran de tu regreso. Todo ello es parte de esa mezcla de sentimientos que hacen que te sientas orgullosa de la gente de tu pueblo, un pueblo que es cuna de profesionales de diferentes ramas que hoy recorren el mundo y representan al país en eventos deportivos, salvando vidas o en la búsqueda de alternativas que permiten desarrollar la economía del país.

Algunos que aman este lugar y lo sienten suyo desde el corazón dicen que Los Ángeles tiene la bendición del cielo, porque a pesar de sufrir los embates y la fuerza de varios huracanes y quedar prácticamente devastado, la alegría de sus hijos fue inquebrantable y después que pasaran los fuertes vientos salieron todos con la mirada triste, pero con una cordial sonrisa a brindar la mano amiga a los vecinos más afectados.

En este lugar existen bellezas naturales en los que cuando el verdor se pinta con la luz del sol del atardecer parece un cuadro impresionista. Sin embargo, en la calle Violeta, la vivienda número 187 tiene todo lo que busco, porque quizás mi gran tesoro siempre ha estado allí, y aunque ya no se parezca a la casa de mis primeros años de edad, todavía siento el olor de los jazmines de la abuela María que se mezclaba con el de café recién colado, puedo escuchar el chirivisco que dejaba el patio chinito y listo para correr o casi degustar tantos dulces y platos preferidos cocinados en el fogón de leña.

Ya han pasado muchos años, ahora todo muestra una nueva imagen. Después de una reparación constructiva, la cafetería también presta servicio de restaurant, la Policlínica brinda un mejor confort, las bodegas, la escuela y los parques están renovados y hay un tráiler para vender productos de aseo y primera necesidad.  Ahora hay mucho más que en el pasado, pero lo mejor de todo es que, a pesar de las dificultades, allí siempre puedes encontrar un lugar al que, aunque pase mucho tiempo, puedes regresar para rencontrarte con el pasado, pensar, trazar nuevas metas para el futuro y, sobre todo tener una cita con Los Ángeles.

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One thought on “Cita con Los Ángeles (+ fotos)

  1. Los angeles mi barrio querido muchos recuerdos tristes y felices era lo mejor que nos podia pasar los amigos .vecinos familias todos nos tratabamos de una sola forma como si fueramos familias que nostalgia grasias por estos bellos momentos los Ángeles queridos

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