Read Time:2 Minute, 28 Second

La calidad de la labor diaria muchas veces depende no solo de la profesionalidad y conocimientos sobre el trabajo que se realiza, sino también de cómo este marca una huella en la propia existencia, y, sobre todo, de la vocación que sientas por la función a la que dedicas cada jornada.

Cada día puede convertirse en una aventura, o, simplemente, contar sin diferencia en la monotonía de una rutina. Sin embargo, los que dedicamos nuestra vida a reflejar la realidad con palabras e imágenes (incluyendo las sonoras), cada hora tiene su magia. Eso lo sientes cuando a distancia puedes “oler” un acontecimiento que está a punto de suceder, conoces a personas muy sencillas que te sorprenden porque atesoran historias inimaginables, lugares maravillosos, y, sobre todo, héroes que hasta tu llegada estuvieron en el anonimato.

Los escenarios son diversos; muchas veces encuentras la información en plena calle, en un centro de trabajo, en los hogares, y otras en una reunión, pero cuando la misma es fruto de un recorrido, deja otro sabor y más inspiración. Quizás la respuesta es muy simple: dejamos de ser periodistas citadinos, acostumbrados a caminar por las aceras o calles asfaltadas, y decidimos embarrarnos de fango o de arena los zapatos, y no importa si se nos moja el pantalón, si hay que sujetarse fuerte la saya o si el rostro se nos sonroja por el sol, porque estamos disfrutando lo que más nos gusta hacer.

Todos los lugares tienen sus secretos escondidos, y para nosotros descubrirlos puede convertirse en nuestra principal razón de ser, pero no sé por qué, para mí el mar logra que sueñe en mayor medida con crónicas y reportajes; tal vez es que el aire que se respira es diferente, los colores son más brillantes, el sol es más fuerte y la inmensidad del gran azul se funde con el cielo, como si este le regalara un beso.

También puede ser el encaje de espuma del rompiente de la ola, sus sonidos peculiares, el cómo se borran las marcas de las pisadas en la arena o las conchas y caracoles que deja a su paso. Además, están las personas únicas que viven aquí y lucen orgullosos una piel bronceada, que se dedican a muchos quehaceres, entre ellos a la pesca, que viven a diario en un paraíso y que reciben con una sonrisa al visitante y le brinda su hospitalidad.

La despedida nos duele un poco y el adiós puede tener un poco de sabor salado, pero sentimos la satisfacción de capturar en imágenes y audios historias únicas que tiene olor a mar, alegría de aquellos que encuentran en la playa una buena opción para disfrutar del verano y, sobre todo, agradecimiento de otros que por primera vez se convierten en protagonistas de sus propias anécdotas cotidianas.

Y después a nosotros también nos queda ese gusto inigualable para volver y continuar contando los relatos de periodistas, recorridos y la inmensidad del mar.

[ABTM id=2325]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

15 + cuatro =