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“Cada persona es un mundo”, esta es una frase muy conocida porque cada cual vive en sus pensamientos  y tiene una forma diferente de interpretar ciertas emociones o sentimientos. Pero cuando se habla de ansiedad nos percatamos de que esta es parte de la vida y no nos hace tan diferentes de nuestros vecinos o amigos, porque todos hemos experimentados momentos en los que esta sensación se ha hecho partícipe de nuestra existencia.

Principalmente la ansiedad por degustar determinada comida es una de las más frecuente en las personas, e incluso hay quien siente tantos deseos de probar la delicia que tanto lo desquicia, por llamarlo de algún modo, que  no escatima en gastos para satisfacer este deseo.

Entonces se rompen dietas y se olvida que estábamos buscando la forma de estar “en la línea”; incluso algunos comentan: “cómo privarme de esa pequeña felicidad que es comer lo que me gusta…”. 

“Particularmente como poca comida, pero cuando se trata de los dulces rompo cuanta dieta esté haciendo; mis preferidos son los chocolates y muchas veces me como hasta diez o más bombones en el día, sé que es perjudicial para mi salud, pero bueno, me gustan mucho”, expresa Yanisel Rodríguez, una joven de 18 años.

Marcos González, un abuelito de 75 años, comenta: “ soy hipertenso y me prohibieron comer harinas, pero yo, de vez en cuando, me doy el placer de desayunarme un pan o almorzar con una pizza porque me encanta y cuando paso por las cafeterías se me hace agua la boca”.

“Casi siempre, cuando estoy en el período de los exámenes finales y tengo que estudiar mucho, abuso de los alimentos, sobre todo de los que contienen mucha azúcar; los dulces, las galleticas y caramelos son mis preferidos, también tomo mucho café, principalmente en las noches, para vencer el sueño y aprovechar ese tiempo para el estudio”, afirma Alejandro Ramírez, estudiante de tercer año de medicina.

Fotos tomadas de Internet

“A mí me gusta todo, con el tiempo aprendí a degustar diferentes tipos de platos. Tal vez por tener la profesión de cocinero y tener que probar variedad de alimentos para saber su punto y poder sazonarlos adecuadamente no tengo una preferencia  especifica por alguno de ellos; sin embargo, cuando me preocupa algo, casi siempre rompo con las dietas que tengo por varias enfermedades y me preparo más comida de la que estoy acostumbrado comer”, expresa el cocinero Rolando Jiménez.

Yanier Benítez, Licenciado en Nutrición, sobre este tema en custión expresa que “la ansiedad por comer es producida por factores como el estrés y el exceso de preocupaciones. En este caso hemos de reflexionar si ese tema tiene solución y si no la tiene, ver qué cambio de actitud podemos tomar nosotros, porque cuando se abusa de los alimentos los problemas de salud hacen suyo a nuestro organismo.”

“Darse un gusto, cómo decimos en buen cubano, no debe traer consigo un atracón de ese alimento que tanto nos agrada, al contrario, es bueno tener presente que una porción pequeña puede también hacernos sentir satisfechos”, manifiesta el especialista.

La frase “dime qué comes y te diré cómo te sientes” está llena de sabiduría debido a que cada vez vemos mayor relación entre cómo nos sentimos y qué comemos. Esto depende en el mayor de los casos de ciertas emociones, la inseguridad, el nerviosismo e incluso hasta la emoción puede hacer que la ansiedad se manifieste sin previo aviso, razón por la cual debemos trazarnos como meta sentirnos más satisfechos con nuestra vida que ingerir cualquier comida, y cuando el hambre nos dé muy fuerte y la ansiedad nos quiera dominar, dominarla nosotros a ella. Solo así nos sentiremos más llenos de amor y felicidad.

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