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“Yo sé lo que es tener covid-19, fui la primera enfermera banense en contraer la enfermedad cuando en el territorio se conocía muy poco de ella. Viví un tiempo muy duro en el que temí por mi vida y la de mi familia, me sentí muy mal de salud y aún tengo muchas secuelas. Hoy estoy vacunando a mis vecinos, familiares y a la población; para mí es un motivo de orgullo y de alegría porque así estarán inmunizados. Cuando uno sabe realmente lo que es tener el coronavirus valora cada momento de la vida y es por ello que no hay mejor premio para mí que estar ayudando a mi país a vencerla”.

Esta es una de esas historias que merecen ser contadas, es la experiencia de la licenciada en enfermería Clara Marta Aguilera, quien vivió en carne propia esta enfermedad al ser la segunda paciente diagnosticada con el Sars-CoV-Dos en el primer año de enfrentamiento a esta pandemia en el municipio de Banes.
Abdala viene cargada de esperanza y del agradecimiento del pueblo, que siente suyo este proceso de vacunación, así refirieron algunos banenses que recibieron en su hombro esta primera dosis en el vacunatorio ubicado en el consultorio 25 de Torrenteras.

“No hay cómo agradecer a la Revolución lo que hace por nosotros, tener esta vacuna es un logro y una felicidad porque aunque sabemos que hay que seguir cuidándose me siento más protegido”, dice Miguel, vecino del Reparto Eléctrico.

Fotos de la autora

Adelfa, con sus 70 años, es una abuelita vulnerable no solo por la edad, sino por otras enfermedades que presenta, y al recibir su dosis refiere que “este es el mejor regalo que podía recibir porque ya estoy más aliviada, sé que si me da la covid-19 voy a estar más fuerte, aunque yo no pienso en ello, en mi casa todos nos cuidamos mucho, tengo mucha fe de que este va a ser el remedio para que Cuba se cure de esta pandemia”.

Por su parte, Carlos comentó que “ahora la vida va a cambiar, espero que poco a poco disminuyan los casos de pacientes confirmados con la enfermedad y sé que ya no todo será como antes, pero al menos estaremos más tranquilos”.

En este lugar las personas se sienten más cerca de Martí, y a muchos, como a Delma, le arrancó lágrimas de esas que estremecen y emocionan. “Para mí este es un momento especial, Abdala fue un valiente guerrero, fruto de una hermosa obra escrita por nuestro Apóstol y hoy hay muchos guerreros anónimos desde los laboratorios, los transportistas que con cuidado y responsabilidad la trasladaron y el personal de salud que está aquí presente, todos son hicieron posible este acto de bondad infinita con el pueblo cubano y banense”.

Aquí conocí el compromiso del joven médico Pedro Luis Roche. ” Este proceso es muy importante al tener la provincia de Holguín una situación epidemiológica tan compleja, así estamos dándole batalla a esta mortal pandemia que tantas vidas valiosas nos ha arrebatado; estaré en el vacunatorio hasta que la última persona se haya vacunado, no importa el horario, sino que todos obtengan estas dosis que permitirá estar más protegidos ante la enfermedad”.

También fui partícipe de las experiencias de la enfermera Patricia Abreu, la cual añora regresar a su trabajo con los infantes en el círculo infantil La Edad de Oro. “Estar en esta vacunación es maravilloso porque el pueblo necesitaba mucho esta vacuna para estar inmunizado, deseo mucho que todo mejore para nuevamente trabajar junto a las niñas y niños en mi centro laboral; extraño mucho mi labor, la relación especial que tenemos con los que saben querer y con su familia, pues estar juntos en estas instituciones hacen que nos nutramos del cariño y la inocencia de ellos”.

El trabajo en este sitio vacunal es arduo, demanda de la entrega diaria de muchos que desde el grupo comunitario realizan una meritoria labor. Sobre ello dice Alexander Mejías, delegado de esta circunscripción: “Desde que comenzó la vacunación estamos apoyando al personal de salud en todo lo que haga falta, le avisamos a la población con antelación y tratamos de garantizar entre todos la calidad de este proceso”.

Llevar hasta el hombro de cada banense la fuerza de un país es un momento inolvidable en el que el agradecimiento está a flor de piel, se siente de muy de cerca la obra de Martí y Fidel, y sobre todo, se encuentran historias que merecen ser contadas porque reflejan la esencia del altruismo y la sensibilidad humana.

(Por Lilian Ferias Pérez)

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