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Si preguntan por Leonor, muy pocos la conocen, pero si te dicen Nany, todos saben dónde encontrarla. Es que su lugar de trabajo, el hospital materno-infantil “Doctor Luis Mario Cruz Cruz”, del municipio de Banes, es su otra casa. Siempre está allí, incluso cuando no está presente, y bien lo saben sus colegas y pacientes. Es que la doctora Leonor María Carbón Piñero siente la pediatría en el corazón porque para ella el mejor premio a su labor diaria es la sonrisa de los pequeños.

“Desde 1994 trabajo en la especialidad de Pediatría, comencé como fundadora del Programa del Médico y Enfermera de la Familia, de esta forma trabajé cuatro años hasta que me hice especialista en la policlínica César Fornet Frutos. En ese momento se diseñan, a partir de la especialidad en Medicina General Integral, una segunda especialidad y escojo, para mí satisfacción personal, la Pediatría, porque ese siempre fue mi objetivo, porque me apasionaba esta especialidad. Luego de esa etapa estudios en la que trabajé en el Hospital Pediátrico de Holguín, regreso al territorio e inicio la labor en el Programa Materno-Infantil como funcionaria este importante programa”.”

La sensibilidad y preparación permitieron que esta doctora llevara hasta fuera de nuestras fronteras la nobleza de la Salud Pública cubana ““En el año 2003 me asignan la misión de prestar mis servicios en la República Bolivariana de Venezuela, en la misión Barrio Adentro, en la que estuve por un período de cuatro años. Una experiencia inolvidable y maravillosa porque fui partícipe de la formación de estudiantes de la medicina integral comunitaria, y fui docente de estos jóvenes a los que les mostramos el humanismo y la nobleza de la medicina. Eso fue una satisfacción, tanto en lo profesional como en lo personal, porque ayudamos a forjar el futuro y la salud de este hermano país”.”

Nany es la doctora que cuando pasa la visita por la sala brinda una especial cariño y atención a cada niño y también a su familia, es por ello que no olvida los rostros, y mucho menos los casos difíciles. “Cuando uno ama esta profesión en cuerpo y alma nos entregamos por entero a ella, y es por ello que en varias ocasiones, cuando salgo de aquí y voy hasta mi casa, pero dejo algún caso que me preocupa, sin importar la hora llamo a la sala para saber la evolución, a pesar de que entrego cada caso a otro pediatra que tiene todo un equipo, siento la necesidad de conocer cómo marcha todo”.”

La mayor satisfacción de esta mujer que ha dedicado su vida al noble arte de curar es muy simple, según sus propias palabras, pero realmente sabemos su grandeza cuando ayuda a salvar una vida. ““La Pediatría me ha permitido vivir momentos maravillosos que te llenan el alma, tanto como médico como persona, y es que cuando ves que el tratamiento que has indicado logra que los niños mejoren, y tu pasas y ves en su mirada y en su sonrisa que se recuperan, esa es la mayor alegría que puedes sentir en esta labor”.

Leonor es también la profesora que lleva muy de cerca la docencia de los jóvenes profesionales de la salud. ““Ser docente es también una motivación para continuar con esta tarea, compartir mis conocimientos en las aulas logra que entregué también lo mejor de mí porque sé que estoy guiando al futuro de la medicina cubana. Ser médico y ser pediatra es lo mejor que me ha pasado, porque la medicina es una evolución constante, el trabajo en equipo nos permite lograr consensos, compartir los conocimientos, pero sobre todo nos hace crecer como personas”.”

Leonor María Carbón Piñero se nutre cada jornada de la alegría de los que saben querer, que regresan a casa con la salud restablecida, y es que la pediatría permite que Nany, con preparación y mucho cariño, brinde su aporte al porvenir.

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