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Reinerio Peña García es más conocido en Banes como el Chino escobero, un hombre sencillo que recorre la ciudad y sus alrededores en su triciclo llevando la tradicional escoba de yarey y otros artículos de primera de necesidad a los hogares banenses. En tiempos de covid-19, bien sabe Reinerio que debemos crecer ante las adversidades y es por ello que pone a disposición de otros lo que tiene. Él no espera premios ni recompensas, solo el beso de la Patria agradecida es suficiente en esta era de dolor cuando muchos corazones sienten suyos el latir de un pueblo entero.

“Soy trabajador por cuenta propia, vendo escobas, jabas y otros productos importantes que se usan en viviendas. Este oficio es parte de mi tradición familiar pues mi abuelo nos enseñó el arte de tejer el yarey yo continué con sus enseñanzas. Ahora, cuando la situación con el coronavirus está tan compleja en Banes, decidí trabajar más y aumentar mis producciones para donar trapeadores, haraganes y escobas a los hospitales y centros de aislamiento,” dijo este Hijo Ilustre de la Capital Arqueológica de Cuba.

Reinerio Peña García, más conocido en Banes como el Chino escobero. Fotos de la autora.

El Chino, como lo llaman cariñosamente, conoce que la grandeza no se mide por la estatura, sino por las acciones y la solidaridad. “Mi donación no es de objetos valiosos, pero sí muy útiles; sé que en esos lugares la higiene es fundamental y de esta manera ayudo al personal de salud y a los pacientes. Muchos amigos y conocidos están ingresados, cuando caminas Banes entero, como lo hago yo todos los días, haces amistad con muchas personas y es muy triste cuando sabes que están enfermos. Yo no puedo hacer mucho para aliviarlos, pero al menos con mi aporte sé que no estoy de brazos cruzados”.

El inicio de la vacunación masiva en el territorio banense también fue un motivo de inspiración para continuar con el noble gesto, es por ello que las manos de este hombre no descansaron ni un instante para poner a disposición de los otros el esfuerzo de su labor. “Cuando me enteré que en el municipio existirían 34 centros de vacunación, y que las dosis ya estaban aquí, comencé a trabajar con mucha alegría, y sobre todo con prontitud para llevar mis producciones también a estos lugares y ayudar al país con esta importante tarea de vacunar a toda la población. En estos lugares debe primar la limpieza y la higiene para así garantizar la calidad del trabajo del personal de la salud. Además, es una forma de decir gracias por esta vacuna que también voy a recibir y me va a proteger de la pandemia. Sé que esto es solo algo pequeño, quisiera tener más para ofrecer, pero de esta forma también, con mi modesta contribución, apuesto por la salud”.

El Chino escobero es un banense agradecido, un hombre de pueblo, que demuestra con su accionar que en esta era no todo está perdido, porque siempre hay muchos que ayudan a barrer el dolor con actos de esperanza que nacen desde el corazón.

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One thought on “Los corazones de una era (VI): tejiendo solidaridad

  1. Buenos días a todos que luchan para salvar, ayudar sin pedir nada en retorno. Gracias por todos los esfuerzos a salvar vidas.
    Cuídense siempre. Un saludo de hermandad a todos los Cubanos de pura sepa.

    Adelante Si pa-tras jamás.

    Patria o muerte venceremos siempre.

    Para nosotros siempre 26

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