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La poliomielitis intentó arrebatarle la alegría en la primera infancia; sin embargo, Élsida Blanco Avellán demostró ser más fuerte que esa enfermedad porque logró integrarse a la sociedad y porque ser discapacitada nunca ha sido para ella una barrera para emprender nuevas metas.

“No piense usted que por yo por no poder caminar soy inútil, al contrario, yo en mi casa lo hago todo sola, friego, lavo, cocino y salgo a comprar mis mandados y hacer mis gestiones,” dice esta mujer que no le teme a ningún obstáculo para seguir adelante.

“Cuando tenía cuatro años me enfermé con la poliomielitis, y entonces ya no pude caminar, pero aún así iba a la escuela, no podía correr como los otros niños, pero eso nunca me hizo sentirme menos que los demás, siempre buscaba la manera de divertirme y hasta inventar otros juegos. Después de un tiempo, cuando cumplí 15 años, fui a La Habana a operararme, y entonces logré caminar, fue difícil al inicio y quedé con algunas dificultades que fueron secuelas, según me explicaron los médicos. La vida fue más fácil en todos los sentidos después de esoy logré hacer algo que había deseado siempre: bailar, pues yo veía a las muchachas de mi edad y quería aprender también, no era envidia, era que yo añoraba hacerlo igual; luego de unos años me casé y tuve a mis tres hijos”.

El trabajo ennoblece el alma y Élsida siempre se ha nutrido de esa nobleza. “Nunca le he tenido miedo al trabajo, me gusta ser independiente y por eso comencé a trabajar en el taller para personas discapacitadas, allí pasé varios cursos, como el de cerámica y corte y costura. En este centro estuve 16 años, un tiempo precioso en el que me sentí muy bien porque tuve compañeros excelentes y sentía que lo que hacía era importante para la sociedad. Un día triste me caí y me fracturé las dos caderas, entonces volví a la silla de ruedas, ya pasado un tiempo me jubilaron, ese tiempo fue duro, pero aquí estoy aún, con fuerzas”.

La Asociación de Limitados Físicos Motores (ACLIFIM) tiene entre sus principales objetivos lograr la inclusión de las personas discapacitadas a la sociedad y brindarle apoyo para que se sientan acompañados. “Soy fundadora de la ACLIFIM, ser parte de ella me ha dado tantas alegrías, porque nunca me han dejado sola; además, aquí he tenido la oportunidad de participar en varios eventos de los cuales aún conservo los Diplomas de estímulos por mi labor, tanto en el deporte, donde me destaqué en el lanzamiento de la jabalina y carrera en silla de ruedas, como en otras actividades propias de esta asociación”.

Muchos sueños tiene aún por cumplir esta banense, y es por ello que nunca se queda de brazos cruzados. “Tener esta condición física no me ha impedido nada en la vida, yo misma me digo que mi fuerza de voluntad es más fuerte que esta silla de ruedas, y así siempre he logrado hacer todo lo que me he propuesto, y me siento bien y sobre todo feliz, soy feliz con lo que tengo, que no es mucho en lo material, pero sí en el corazón, y eso es lo más importante. Es por eso que le digo a quienes por ser discapacitados se sienten inferiores que está equivocados, todos somos iguales, y los que no se han integrado a las asociaciones, que lo hagan, porque desde esta se les brinda ayuda y aliento para vivir mejor y disfrutar cada día”.

Élsida Blanco Avellán es una mujer que diario convierte en una realidad sus aspiraciones porque, con un alma fuerte y valiente como la suya, todo es posible.

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