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Todo lo que soy y lo que deseo ser se lo debo a esta profesión, la cual me mostró las herramientas para poder moldear y convertir en realidad mis sueños. Simplemente me dejé guiar y encontré la luz al final del túnel, esa que me permitió descubrir las palabras precisas para que la objetividad y la veracidad rigieran cada uno de esos hechos cotidianos que hacen inolvidable a mi Banes querido, a los cuales trato de referirme desde diferentes géneros.

En cada párrafo me descubro tal cual soy, porque no sé y no puedo  escribir ni siquiera una letra sino lo siento desde el corazón, y tal vez esa es la razón por la cual aún se me ponen los nervios a flor de piel cuando me corresponde un pase en vivo y en una entrevista o testimonio conozco las historias únicas de la gente de mi pueblo que  me hacen estremecer y disfrutar cada detalle.

Es en los instantes, en los que a pesar de estar en el calor del hogar realizando mis tareas cotidianas de  joven madre soltera de mellizas, en los que sueño con crónicas, comentarios y reportajes que no me dejan escapar hasta ese segundo en el que solo necesito acariciar las teclas y llenar con trazos negros los espacios de una hoja en blanco que me permiten crear y creer para después sentir una tranquilidad que muchas veces logra que en mi rostro se dibuje una sonrisa.

Cada vocablo me trasmite la fuerza de sus significados y se hacen realidad ante mí desde atardeceres cerca del mar hasta los problemas que necesitan de una atención y solución inmediata.

En este oficio no todo es color de rosa, tiene matices en los que puedes vislumbrar luces y sombras de determinados temas y que necesariamente deben ser tratados desde la investigación profunda; conocer hasta la más pequeña parte de esa situación para poder exponerla públicamente después de realizar el trabajo de campo y la triangulación de las fuentes.

Es en momentos como estos en los que he tenido que desayunar corazón de león y aferrarme fuertemente a mis convicciones para afrontar con firmeza los enfrentamientos que sobrevienen después de hacer una crítica y mostrar que mis años de edad no son motivo para juzgar en nada las aseveraciones que me inspiran.

Muchas veces, cuando me apasiono con fuerza, experimento una sensación insuperable, tal vez es una metamorfosis que posibilita que mi piel sienta el poder de cada palabra y me transformo en ese trozo de papel de blancura infinita en la que se va tatuando cada letra.

Y es en ese momento en el que simplemente te das cuenta cómo poco a poco esta profesión maravillosa ha moldeado tu carácter, la manera de conducirte en la sociedad y te ha convertido en un mejor ser humano capaz de describir cada minuto de los acontecimientos como si tu propia vida dependiera de ello.

Es que el periodismo es para mí uno de mis principales motivos de inspiración para despertar cada mañana, caminar por las calles y tener los sentidos listos para encontrar la trascendencia de un suceso, para respirar y tal vez agudizar mi olfato y perspicacia, para encontrar el amor en una mirada y, sobre todo, para descubrir que todo lo que soy es gracias a que supe escoger, para dedicarme por entero, como decía Gabriel García Márquez, “el mejor oficio del mundo”.  

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