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Formaba parte de un grupo cuando llegó un joven y exclamó: ¡Buenos días! Le respondí el saludo y acto seguido me estrechó la mano diciendo: “Déjeme saludarle porque nadie más me respondió, luego dicen que los jóvenes son mal educados“. Y tenía razón.

Luego pasaron madres con niños, niños solos, adultos comunes. Algunas de esas personas dieron los buenos días, otras, la mayoría, parecieron desconocer esa vital norma de educación formal y de la vida en sociedad.

Así lo puede usted vivir en la calle, en una cola, a la entrada de cualquier centro de trabajo o por teléfono donde parece que más importa el ¿Quién tú eres? que desear una positiva jornada y hasta que sean recíprocos.

La escuela es esencial, es verdad, siempre lo será, pero ¿y la familia? ¿Enseñarán papá, mamá o los abuelos a decir “buenos días” a los niños? Ahí sale la duda de si los adultos ejercitan las normas de educación formal. La primera escuela inicia en la cuna, en los brazos, mientras se ofrece la comida, durante los juegos y en ese roce social del hogar.

La alarma ya está sonando. Se habló de que los estudiantes aprendieran muchas veces más, hay computación, ciencias y también de los valores, de su rescate y en realidad están en planes y proyectos. Pero aún falta en el cumplimiento en la práctica, los valores necesitan empleo, hay que se interiorizarlos y exteriorizarlos. Eche una mirada a su alrededor y evalúe, tenga un oído crítico y verá que  en algunos lugares son como un lenguaje desconocido.

A tiempo estamos pues humanos somos, no podemos permitir que lo bello se pierda, que la sociedad se desconozca entre sus miembros y que la comunicación se estreche a su mínima expresión.

Debemos ir desde el saludo hasta la caballerosidad, ser solidario no es solo prestar misiones en otros países ni dar algo material. También lo es comprender, escuchar, entender, asumir otras situaciones y darse cuenta de que no estamos solos. Reconocer y ser reconocidos es una necesidad desde la época de las cavernas hasta el mundo de la digitalización.

Ayudar al anciano es un deber, ojalá lleguemos todos a esa edad. Hay que estudiar los valores, hay que practicarlos. El llamado es para todos.

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2 thoughts on “El deber de ser solidarios

  1. Children learn good manners and civility long before they start school by observing older children and adults around them. How do these people treat each other? Children are sponges, they soak up everything that happens and they will emulate those they look up to. Please and thank you are words every two year old should know and use. This will continue through life. They will see how their parents treat the grandparents and old couple next door and the child will show the same respect. Nothing is sweeter to a parents ears than to hear people praise the behavior of their child.
    Congratulations and best wishes to the teacher’s returning to the classroom to guide these children and impart knowledge that will carry them through life.

  2. Los niños aprenden buenos modales y cortesía mucho antes de comenzar la escuela observando a niños mayores y adultos a su alrededor. ¿Cómo se tratan estas personas? Los niños son esponjas, absorben todo lo que sucede y emularán a los que admiran. Por favor y gracias, son palabras que cada dos años deben saber y usar. Esto continuará por la vida. Verán cómo sus padres tratan a los abuelos y la pareja de ancianos de al lado y el niño mostrará el mismo respeto. Nada es más dulce para los oídos de los padres que escuchar a las personas alabar el comportamiento de sus hijos.
    Felicitaciones y mis mejores deseos para que el maestro regrese al aula para guiar a estos niños e impartir conocimientos que los llevarán a través de la vida.

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