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Los cementerios vienen a ser como museos. Son historia, arte, recuerdos, lugares donde se derraman lágrimas, sufrimientos y dolores. Casi siempre constituyen escenarios respetados y lúgubres. Tienen momentos actuales y otros que casi nadie recuerda. Hay quien de noche se atreve a pasar a solas cerca de ellos. Hay historias fantasmales, de aparecidos, luces, ruidos y todo cuanto recogen las leyendas y genera la imaginación.

Hay quien ha dormido sobre tumbas, parejas que han realizado el amor, seres pasados de tragos han amanecido dormidos sobre una lápida luego de haber refrescado sobre las frías superficies y abrigados por el sereno.

Hay esculturas realmente hermosas. Están distribuidos por varias zonas del municipio y de ellos se puede estar hablando durante mucho tiempo. Los camposantos banenses constituyen también parte de los conocimientos de Abel Tarragó, nuestro historiador natural.

“El municipio de Banes cuenta con 14 cementerios. El de La Güira, que existió hasta 1920, estaba donde hoy existe un platanal, detrás de la casa de Toño Leyva, y el actualmente conocido como Cementerio Sur, se fundó el 1924. Hay otros cementerios importantes, como La Cana, en Deleyte, el de Los Berros, en El Embarcadero de Río Seco hay otro, está el de Samá, Cañadón, el de Flores, el de Los Ángeles, y por supuesto, el Cementerio Norte, entre otros, porque hay más”.

Panteón de los Combatientes de la Revolución Cubana, en el Cementerio Norte de esta ciudad. Foto tomada de Internet.

Abel Tarragó ha despedido muchos duelos, la gente aún lo busca para obtener su verbo y la oratoria que exigen tales escenarios y momentos. “El Cementerio Norte es el más importante por la cantidad de entierros que posee. Allí hay grandes amigos míos, está el Panteón de los Mártires. Quien mandó hacer la tapia, la cerca y todos esos ornamentos fue el mismo alcalde de cuando el parque Martí, que era el Parque Domínguez, y el busto del Apóstol: Delfín Campañá. Él mandó hacer esa tapia que dice 1931, pero desde 1902 hay personas sepultadas allí. Son dos cruces de hierro que hay a mano derecha cuando usted entra a ese campo santo.»

«Quiero aclarar algo antes de que despidan mi duelo, que en el parque Martí nunca existió un cementerio, allí hubo un basurero y se encontraron en momentos constructivos algunos huesos humanos, pero nunca ese lugar fue un cementerio. Hay muchos lugares donde existen enterramientos, pero no son cementerios”.

Los cementerios constituyen centros de labor para sepultureros y otras personas. Han motivado a acciones increíbles, recogen segmentos de la historia patria, son objetos de visitas, están en guías de recorridos y también sirven como espacios para realizar ceremonias. “Aquí han venido turistas que quieren saber dónde está enterrado Mister John y yo se los digo: Mister John está debajo de un bungal que hay allí. Quien tenía conocimientos reales de esa parcela era Antonio Leyva, que era sepulturero y ya no existe”.

Aunque algunos no lo acepten, los denominados camposantos son parte de la vida, o al menos constituyen el destino final de la parte material del cuerpo para que este, como se expresa en alguna liturgia, pase a formar parte del concierto universal de la existencia. 

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0 thoughts on “Historias que en paz descansan

  1. Visito cementerios en casa y cuando viajo. Aunque no imagino que los espíritus de las personas residan en la tumba, es un vínculo con el pasado que nos hace pensar. Cuando visito la tumba de mis padres me trae recuerdos y me hace reflexionar. En Europa he visitado cementerios con miles de jóvenes que dieron su vida por lo que pensaron que era una causa valiosa. Te hace preguntarte qué podrían haber logrado esos hombres si hubieran llevado una vida plena. La próxima vez que visite Banes hay hermanos que han fallecido desde mi última visita. Ir al cementerio será una importante reconexión con ellos, no tanto triste como traer recuerdos de buenos tiempos.

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