Read Time:3 Minute, 15 Second

A José Antonio Zaldívar Mulet lo conozco de hace muchos años, forma un matrimonio de nombres clásicos según las Sagradas Escrituras. Su esposa tiene por nombre María.

José nació en Retrete, como todo niño soñó con jugar y correr, pero la vida le despertó temprano y lo hizo regresar a la realidad, su realidad. “A los 10 o 12 años tuve que iniciar en las labores de la agricultura. Mi papá era jornalero, le dieron la posibilidad de trabajar en una finca en Santa Justa y nos mudamos para allá. Estuve allí hasta 1975, que regresé a Retrete. Ya para entonces yo era maestro, había sido brigadista «Conrado Benítez», alfabetizador. Me llamaron para ejercer de maestro en la escuela «Francisco Cabrera», allá en Santa Justa. Luego hacen la escuela Secundaria Básica en Retrete y me dieron la tarea de trabajar aquí como profesor de Geografía”.

Esta entrevista fue realizada en el interior de un automóvil, lloviznaba, pero valía la pena recoger el testimonio de este hombre sencillo que se inició en las labores agrícolas, aprendiendo de la tierra para luego enseñar a los humanos y también aprender de ellos.

¿Qué es lo que más te gusta del magisterio?

“Como todo trabajo, da trabajo. Exige mucho. Es cumplir con la máxima martiana que dice que todo hombre cuando viene a la tierra tiene derecho a que se le eduque y después contribuir con la enseñanza de los demás. Aquellos que de verdad han visto lo que ha sido mi trabajo, lo que uno hace por educar, a esos hoy día los veo hechos profesionales, médicos, maestros, en fin… hoy me saludan y eso me regocija. Esos 45 años que trabajé realmente no fueron por gusto”.

¿Se aprende también?

“Siempre se aprende. El día que no aprendamos algo es un día perdido. Claro que aprendemos, porque en la interrelación que tú tienes con tus alumnos siempre se aprende. Igual con los compañeros, uno nunca lo sabe todo”.

Aprender es de inteligentes. Vale tanto o más que enseñar. “En la universidad enseñan varias materias, técnicas, pero llevarlas a la práctica es más importante todavía”.

Algunos afirman que la escuela ha perdido parte del vínculo y apoyo del hogar? “Sí, como no, los que hemos trabajado tanto tiempo en educación y tuvimos alumnos que fueron regulares, es decir, en la vinculación hogar-escuela, fueron regulares porque sus padres eran regulares. A veces como que los padres se olvidan de los hijos, los entregan a la escuela y que la escuela se haga responsables de ellos. ¿Y el papel de los padres, de la familia? Yo considero que ha ido disminuyendo la preocupación de la familia porque su hijo se prepare, estudie. Como planteó alguien en el pasado, instruir puede cualquiera, educar solo un evangelio vivo. Hay que instruir y educar, pero la educación, como dijo Varela, comienza en la cuna y termina en la tumba. Y ahí la familia es fundamental para dar educación”.

“Trabajé en secundaria, en preuniversitario y también en la Facultad Obrero Campesina. Trabajé en varias materias porque soy licenciado en Geografía, pero he trabajado en Biología, en Historia, en Ciencias  Naturales e incluso en una etapa del Profesor General Integral tuvimos que impartirlo todo, hasta Matemática, que no es de mi agrado, pero tuve que darla. Di Lengua Española, dábamos de todo”.

José, después de jubilado, ¿piensas como maestro, como ciudadano común….?

“Yo, cuando joven, trabajé la agricultura, me gusta la agricultura porque la tierra lo da todo siempre que uno sea capaz de sacarle lo que ella es capaz de darnos, porque nos da los alimentos, nos da vida, nos da todo. Trabajé en educación y realmente fue también muy bueno. Hoy día, incluso, a veces duermo y sueño con que estoy dando clases, pero también que estoy sembrando una matica. En fin, cultivé la tierra, cultivé a humanos y regresé al aula de la vida, la tierra”.

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

0 thoughts on “José frente al aula de la vida

  1. Felicidades a mi hermano, profesor jubilado. Entiendo perfectamente su diálogo. Simpatizaba especialmente con sus compromisos con respecto a los padres que entregan a sus hijos para que los cuiden las escuelas. Yo era igual para mí, los padres están tan involucrados, ambos trabajando tratando de salir adelante en el mundo que a menudo ceden sus roles de padres a los maestros. Es el mundo de hoy.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

uno × cuatro =