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Foto: Cubadebate.

Los caníbales luchaban por su defender su extensión, sus patrones de conductas, sus costumbres y se aferraban a aquellos elementos que les identificaban y diferenciaban de otras tribus. Otros grupos más avanzados y menos violentos incluso, también morían por proteger su tierra, refugios, zonas de cazas y hábitat.

Eso siempre ha sido así. En la bárbara Europa, en el ahora más civilizado Viejo Continente, también en América, África y donde quiera ha habido una correspondencia con un país, zona geográfica o como se llame la patria.

No es solo amar esa porción de terreno donde se nace, también es querer y defender los símbolos que le caracterizan y por los que reconocen o diferencian a un individuo o grupo de ellos, pueden ser códigos sonoros, físicos, morales o visuales.

Foto: Cubadebate.

Entre todos, sobresalen los símbolos patrios. Himno, bandera, escudo y otros no menos identitarios. En Cuba están bien definidos, amados, respetados y defendidos hasta la muerte.

Un bravo como Antonio Maceo murió por Cuba y toda la simbología que ella entraña. Un elegido como José Martí hizo otro tanto, extranjeros devenidos hijos dieron su vida y así la lista sería interminable.

Valerosos guerreros lucharon en desiertos, selvas, cuadriláteros o colchones. Lloraron por su honor, por amor, lloraban de emoción y eso es hermoso. La mayoría sienten así, no todos, por desgracia.

Salí desde la emisora por toda la Avenida de Cárdenas hasta el puente sobre el río Banes. Tome opiniones al azar sobre si aceptarían o gustarían de usar prendas ilustradas con algún símbolo patrio.  La mayoría de los entrevistados fueron estudiantes del preuniversitario, también conductores de bicitaxis, personas comunes, casi en su totalidad desconocidos. Les ofrecí una condición: anonimato para las fuentes, una condición que se ampara desde mi vieja escuela de periodismo allá en la Universidad de Oriente.

Solo una chica evadió responder y también solo una me dijo que no. Ella no aceptaba emplear una prenda con códigos de cubanía. Una compañera le dijo a modo de aclaración, símbolos cubanos, la respuesta fue inamovible: no.

Foto: Raúl Oliva.

Los piratas, que constituían una tripulación multiétnica, procedentes de varias geografías, amaban y respetaban a su bandera. Narran algunas crónicas que aquellos filibusteros condenaban la soga para no arriar su estandarte en caso de ser derrotados y morir por el símbolo que les identificaba.

No es inteligente negar los orígenes, la historia y a uno mismo. Eso es sinónimo de inexistencia como ente social, desconocimiento de la historia y de la grandeza de códigos que han persistido a través del tiempo enorgulleciendo a buenos y malos, a nobles y a terribles. Todos o casi todos han rendido respeto a nuestros símbolos. Ello es amor.   

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One thought on “Símbolos, nación y amor

  1. La gente debería estar orgullosa de su herencia. Mostrar símbolos nacionales no significa que esté de acuerdo con todo lo que representan, pero es su herencia y, como familia, debe celebrar lo bueno y dejar ir las cosas malas.

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