Read Time:2 Minute, 20 Second

Los hermanos Linares, de Río Seco. Fotos del autor.

Guillermo y Martín Linares no solo están unidos por lazos de sangre, sino también de trabajo y voluntades. Ambos tienen el mismo amor, la tierra, que entrelazó su existencia desde que salieran a la luz hace más de 60 años, allá por la comunidad rural de Río Seco, en el nororiental municipio de Banes, de la provincia de Holguín.

“Nacimos para trabajar en el campo, y aquí nos mantenemos como un jiquí”, expresa el siempre jaranero Guillermo, quien con una sonrisa de satisfacción nos muestra el resultado de la obra que se labra de sol a sol, y todos los dias de la semana, “porque el campo no admite domingo ni días feriados”, recalca este campesino.

“La finca la heredamos de nuestros abuelos y padres, y aquí nos mantenemos cosechándoles frutos. Este año van por más de 300 quintales, a pesar de las fuertes inclemencias del tiempo, que nos obliga a redoblar los esfuerzos y buscar alternativas”, explica Guillermo.

Integrantes de un apellido ilustre en los predios de Rio Seco, los hermanos Linares tienen su huerta bien sembrada con cultivos de maiz, pimiento, fruta bomba, calabaza, melón, yuca y plàtano, con proyectos de crecimientos con otros cultivos de ciclos cortos como el boniato y hortalizas cuando logren estabilizar el sistema de riego.

“La tierra da si se trabaja y se le aplican las técnicas necesarias para fortalecer sus capacidades”, expone Martín como un verdadero especialista,  y considera que ante las afectaciones del cambio climático que padecemos, es obligatorio el uso de la lombricultura y otros abonos orgánicos para alimentar los suelos y lograr mejores cosechas.

“Créame que nacimos aquí y aquí vamos abonar esta tierra con nuestros huesos”

Sus producciones se distribuyen en el consejo popular de Río Seco, y ya tiene pensado abrir convenios de entrega a la fábrica “Jesús Menéndez”, especializada en las elaboraciones de pastas y jugos para el mercado interno y al turismo.

Como dos buenos hermanos, Guillermo y Martín andan juntos desde la niñez, en la cual siempre jugaron a ser campesinos, vocación que jamás abandonaron, desafiando al sol, que en estos días arde bajo el cielo, las enfermedades o los tiempos de cosechas malas, en las que algunos abandonan, pero ellos jamás han pensado desistir de la tierra, porque les son fieles hasta la misma muerte.

Desafortunadamente, muchos asocian hoy el término triunfadores a esas personas que tienen dinero y carro, pero Guillermo y Martin no tienen nada de eso, pero son unos vencedores de la vida, porque tiene la tierra producciendo y logran muy buenas cosechas.

“Créame que nacimos aquí y aquí vamos abonar esta tierra con nuestros huesos”, casi dijeron a coro los hermanos Linares, ejemplos de campesinos cubanos que hoy hacen realidad la producción de alimentos.

[ABTM id=2470]

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

tres × 1 =