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Juan Ramón Velázquez Rodríguez es jubilado del Ministerio del Interior. Ha recibido varias medallas y condecoraciones. Es alfabetizador y combatiente de la limpia del Escambray. También es, orgullosamente por espacio de 50 años, donante volunatario de sangre. Me cuenta que la primera vez que donó su sangre fue cuando estaba en La Habana. Por ese tiempo era un guajirito del poblado de Samá, zona rural del municipio de Banes, que se encontraba pasando un curso en la capital con tan sólo 16 años. Cuando escuchó la noticia del terrible terremoto en Perú, acaecido el 31 de mayo de 1970. A esa nación andina, junto a la sangre del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, también llegó la sangre de Juan Ramón.

Se calcula que más de un millón de cubanos dieron su disposición; y en la antigua provincia de Camagüey, más de 128 mil personas ofrecieron su sangre, aunque no todos pudieron hacer el aporte. A partir de ahí, las donaciones voluntarias de sangre se convirtieron en un frente lidereado por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

Juan Ramón ha donado su sangre por un espacio de 50 años con una cifra de 207 donaciones. Una de las experiencias más bonitas e inolvidables que posee este banense como donante fue cuando era joven, estando en La Habana, y supo de un accidente automovilísitico en el que habían varios heridos que urgentemente fueron trasladados hasta el hospital militar “Pedro Luis Soto”. Allí, Juan Ramón extendió su brazo para donar sangre y salvar varias vidas. “Nunca es peligroso salvar la vida de un ser humano”, les dijo a los médicos cuando le hicieron firmar un documento y “exhorto a los jóvenes a donar su sangre pues los hace personas de bien”, expresa.

Este longevo banense participó en el Primero Congreso de Hematología, desarrollado en el Palacio de las Convenciones en La Habana. Este cónclave fue dedicado a los donantes voluntarios de sangre y en él se reconoció el importante papel desempeñado por ellos y por nuestro país en investigaciones relacionadas con afecciones de la sangre o diferentes tipos de leucemia. Juan Ramón abrió con su testimonio ese congreso, al cual asistieron especialistas de más de una veintena de países y constituyó para él un orgullo dar a conocer sus experiencias.

Un guajirito de Samá se convirtió en trabajador del Ministerio del Interior. Hoy exhibe con orgullo cada uno de sus reconocimientos, pero el más grande de los premios, me cuenta, es haber sido donante voluntario de sangre hasta el año 2012. Ya no se encuentra en condiciones médicas de donar su sangre, pero ahora su tarea consiste en sumar voluntades a la sensible campaña de las donaciones voluntarias de sangre.  

(Por Miledys Pérez Jiménez)

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