Read Time:2 Minute, 20 Second

Boca de Samá es un sitio paradisíaco. Es el hogar de banenses solidarios, atentos y cordiales. Mi madre es oriunda del consejo popular de Cañadón, lugar que está muy próximo a Boca de Samá.

Ella me contó por las historias que le oía narrar a mi abuela Nena, que Boca de Samá antes del triunfo de la Revolución Cubana era una zona habitada por carboneros y pescadores. Las casas eran de madera y guano. Era Boca de Samá un barriecito muy pequeño y humilde al cual se accedía por medio de carretones tirados por bueyes que pasaban por un terraplén.

El 12 de octubre de 1971 Boca de Samá se hizo tristemente célebre por un ataque mercenario. La noticia salió en todos los diarios y este poblado estuvo en la primera plana hasta de periódicos internacionales que tergiversaron el hecho.

Transcurridos algunos años, cuando mi mamá estaba en la flor de su adolescencia, allá por el año 1978, recuerda que el barriecito de Cañadón  estaba sin electrificar aún, pero tenían una planta de corriente que funcionaba por algunas horas, beneficio que no poseía aún Boca de Samá. Esto favoreció el éxodo de personas hacia Cañadón, aunque había algunos que prefirieron quedarse allí.

Boca de Samá fue cambiando con el tiempo. Con el triunfo del primero de enero de 1959 dejó de ser la ruta por la que se embarcaban toneladas de bananos para ser exportados hasta Estados Unidos, según aclara Carlos Andrés Escalante, historiador no oficial del área, convirtiéndose en una zona tranquila para vivir.

La comunidad de pescadores fue en plena transformación y ascenso. Poco a poco llegó a ser un barrio electrificado.  Se reparó y pintó la escuelita primaria José Manuel Ricardo, que existía antes del ataque mercenario, así me lo hizo saber Abel Romero González, quien fue maestro en allí y presenció el ataque.

Abel sigue viviendo en Boca de Samá, muy cerca de la bahía y admira el paisaje marino cada vez que puede.

La Revolución hizo también en Boca de Samá la bodega y el consultorio, entre otras acciones constructivas, beneficiando a la comunidad. Muy cerca de la bahía y besándola casi en la mejilla hay un restaurante con mirador incluido. Los clientes, además de degustar platos de la cocina cubana, sobre todo las especialidades de la casa, que incluyen delicias como pescados a la plancha, aprovechan para disfrutar de un día de sol y playa.

Actualmente, la zona sigue siendo atractiva a los ojos del visitante. Enfrente está la brisa marina de la bahía. Boca de Samá cuenta también con un museo que guarda la historia local.

Una especial opción para este verano es Boca de Samá, comunidad que es de obligatoria visita para quien quiera conocer sobre la rica vida cultural e histórica de Banes y Cuba.

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

dieciseis − 1 =