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Gustavo Aguilera Fernández es un hombre singular. Su espíritu es libre, como su verbo y prosa. Tiene una mirada franca y una voluntad de vivir que compite con su edad.

Escuchar las anécdotas que cuenta Gustavo sobre una vida entera dedicada al ejercicio periodístico resulta un proceso embriagador. Aunque no quiso concederme la entrevista para la radio, sí me permitió conocerlo y comprender por qué su nombre será hoy y siempre referencia obligada cuando hablamos de las principales figuras del periodismo en Banes.

Cuando Gustavo contaba con tan solo 16 años, colaboró con la distribución del periódico La Verdad. Se involucró en la impresión y en el diseño gráfico del rotativo, que era diario en sus inicios y luego se convirtió en semanario. Corría entonces la década de los 60 del pasado siglo y él laboraba en la imprenta del territorio, que se ubicaba por aquel tiempo en la calle Bruno Meriño.  

Al unísono se ocupa de superarse, y es por un curso para trabajadores que se prepara académicamente en el oficio del periodismo. En el semanario Antorcha, que fue continuidad de los periódicos El Pueblo y La Verdad, el cual constituyó el órgano de prensa de la región Banes-Antilla, que reflejó fielmente el desarrollo económico y social de ese territorio al calor del proceso revolucionario, Gustavo aprendió a dar sus primeros pasos como fotógrafo; se puede decir que allí se enamoró profundamente del periodismo. Alberto Santiesteban Leyva y Cristina Aguilera Atencio, ambos posteriormente colegas de Gustavo en esta emisora, también lo acompañaron durante su travesía por la prensa escrita. Tanto Alberto como Cristina siguen siendo maestros de obligada consulta de varias generaciones de periodistas hasta llegar a las más actuales.

Gustavo colaboró también con el periódico Sierra Maestra, de Santiago de Cuba. Fue un pionero del audiovisual al trabajar en la televisión oriental, específicamente para Tele Rebelde Oriente, por más de 10 años, tiempos que fueron de descubrimiento de cómo posicionar adecuadamente imagen y voz en los reportes periodísticos.

Explica que se empleaban cámaras de cine, y él lo sabía bien porque se desempeñó un buen tiempo como camarógrafo, pero también como redactor y luminotécnico. Gustavo fue, sin temor a equivocarnos, un reportero todo terreno que tuvo la posibilidad de incursionar en los tres medios fundamentales para hacer periodismo: radio, prensa escrita y televisión.   

En 1984 entra a trabajar a la emisora Radio Banes junto a cátedras del periodismo banense como Alberto Santiesteban, Alcibíades Leyva Lagares, Orestes Díaz Guerrero, Carlos García Matos y María Alejandra de la Cruz, entre otros. Fue el tutor y padre en el sentido periodístico de Daniuska Alvarez Guerrero; el amor entre esos dos seres les viene de forma innata. 

Durante todo el tiempo que trabajó en Radio Banes, Gustavo cuenta que las entrevistas se tomaban en cintas, todo era de forma analógica. Asegura además que el equipo de periodistas solo contaba con una grabadora y los sectores de la agricultura y la zafra eran priorizados. Afirma que siempre tuvo prioridad en el uso del instrumento de grabación, pues atendía la actividad azucarera. Recuerda que una vez, en pleno Período Especial, salió a hacer una entrevista junto al Primer Secretario del Partido del municipio en ese entonces, y al quedársele la grabadora sin baterías, el dirigente le exigió al director del central que nadie salía de allí hasta que al periodista no se le recargara la grabadora, porque lo más importante es que saliera por la radio la información de los rendimientos alcanzados en la zafra.

A lo largo de todo su accionar como redactor-reportero de medios de prensa, Gustavo Aguilera Fernández obtuvo varios reconocimientos: llegó a ser hasta Premio Nacional en el concurso “26 de Julio”, de la Upec, junto a Alberto Santiesteban. Rememora con orgullo que fueron de los primeros periodistas en la provincia de Holguín en alcanzar dicho galardón, entre otros muchos premios en su prolífica carrera como periodista.

Gustavo Aguilera no sólo sobresalió en su faceta como periodista, también cumplió misión internacionalista en Angola como sanitario, cuidando enfermos, heridos de guerra o rescatando a combatientes de las trincheras de combate. Satisfecho por el deber cumplido, dice ser uno de los tantos valientes que se anotaron como voluntarios en esta epopeya convocada por Fidel, del que habla con emoción, casi con lágrimas en su mirada.  

Lo que más le asombra a Gustavo es la manera en que el producto periodístico hoy en día llega al público. En la etapa que le tocó trabajar, cuenta jocosamente que un amigo suyo le dijo un día “oí tu trabajo estando en la Gran Piedra”, como si fuera una hazaña. Hoy los periodistas tienen la ventaja de que en cualquier parte del mundo pueden escuchar sus trabajos gracias a Internet, y eso los acerca más a las audiencias, comenta.

Hasta el hogar de Gustavo Aguilera Fernández, periodista jubilado de esta emisora, llegó la delegación de base de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) de Radio Banes para beber de su magisterio y experiencia.

Intercambiar con los periodistas que tienen una mayor experiencia en el ejercicio de esta profesión, que tiene de oficio, pero también de academia, es un bálsamo ante las cicatrices que deja la actividad diaria. Escucharlo a él es inspirador, gratificante y renovador. Lleva en su sangre el periodismo, lo trae a cuestas y, aunque traten de arrebatárselo, nunca podrán, porque Gustavo nunca perderá la costumbre de ejercerlo o de rectificarles a los jóvenes del gremio sus errores.

En su mesa de noche guarda periódicos recientes para oler la tinta fresca que tanto le hace falta. Casi todos los días sintoniza los 95.7 megahertz y escucha los programas informativos de Radio Banes con la lupa de un maestro que critica constructivamente, sobre todo los trabajos largos “porque hay que ganar en síntesis”, dice, pero riendo alega que “no hace nada que publiquen trabajos de más de 5 minutos siempre y cuando mantengan la curva de interés”.

Gustavo nunca dejará de ser periodista, aunque en las sombras se esconda y diga que él no es tan importante para que escriban sobre él o lo recuerden. Siempre será faro para las nuevas generaciones de periodistas en Banes. Su trabajo como reportero siempre será mencionado en la memoria histórica del periodismo en la Capital Arqueológica de Cuba.

Tiene una deuda con la emisora: debe conceder una entrevista para que en su propia voz cuente parte importante de la historia del periodismo en Banes, de la que él es protagonista. Mientras, queden estas líneas como testimonio de admiración y respeto.

Por Miledys Pérez Jiménez

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