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José Ángel Esparza, uno de los pocos que ha ejercido como mago en el municipio de Banes, aprendió sus primeros trucos de Blas Almaguer. De su maestro, él supo que la inteligencia y la rapidez son dos de las cualidades que no le pueden faltar a un mago.

Según cuenta el mago Esparza, nombre profesional de José Ángel, para él la vida siempre ha sido una puesta en escena. “De pie, señoras y señores, que ya llegó la magia. Nada por aquí, nada por allá. Qué ven? Solo ilusión. No intenten descubrir el truco, es que está a simple vista y solo los buenos observadores podrán adivinarlo”. Ríe el mago Esparza y guarda su enorme abanico, ese mismo que al jugar con mis sentidos, me hizo creer roto.

El mago banense, que ya cuenta hoy con 71 años, recuerda que sus inicios en la magia comenzaron a la temprana edad de ocho años. Actuó junto a las brigadas artísticas de niños que se formaban en las escuelas y compartió su magia con todo aquel que acudía verlos; en ese tiempo no existían las casas de cultura ni tampoco la Revolución Cubana había triunfado.

Esparza integró el Circo Oriental de Cuba y realizó varias giras hasta que con el se intervinieron los circos después de 1959. Más tarde se crearon las Casas de Cultura. Fue por ese tiempo que pasó un curso de teatro y alcanzó su popularidad como mago. Hace 20 años eran todo un suceso las presentaciones de Esparza, el mago de Banes.

José Ángel Esparza, mago banense. Foto de la autora.

“Argelio Hernández, quien fue director de Cultura en Banes, me decía que yo fui muy popular en la etapa en que en el municipio tuvieron lugar actividades culturales simultáneas al Festival de Humor Gráfico, a las cuales asistieron varios artistas de todas las provincias del país y donde tenían un enorme auge las ediciones del Eco Teatro, donde yo me presentaba.”

“Participé en giras con las brigadas artísticas de la Casa de Cultura de Banes, que se dirigían hacia todas las provincias; me reclamaban incluso en Velasco, donde tenía una gran audiencia y me debe recordar aún. Presentaba varios números de magia con pañuelos y abanicos; uno de los que más le gustaba a la gente era el de convertir el papel blanco en un billete”.

Aprender teatro me vino muy bien y me enseñó mucho porque el secreto de un mago está en su comunicación con el público, en involucrar al espectador en la historia y en la ilusión que le estamos presentando y en no cansarlo nunca. Un mago no puede tener pánico escénico”.

En Velasco, localidad del municipio de Gibara, el mago Esparza causó un notable impacto en las personas que allí vivían. Por aquel tiempo, las personas eran un poco supersticiosas, quizás influía el bajo nivel cultural que tenía la población cubana en los inicios de la Revolución. Lo cierto es que cuando llegó Esparza a ese lugar, las personas no habían visto nunca a un mago y pensaban que sus trucos eran de naturaleza sobrenatural.

Actualmente, ya no hay públicos de ese tipo, ahora las audiencias son más incrédulas, por lo que las formas de hacer magia cada día van cambiando, los trucos deben ser más arriesgados, atrevidos y variados para entretener al público. Hoy es todo un reto ser mago porque la magia no puede permanece estática.

Increíblemente, el mago Esparza defiende la idea de que un mago no se hace, se nace con este talento. “Yo nací con el don de la magia, créame, la magia no se puede estudiar en ninguna escuela porque viene del alma”.

(Por Miledys Pérez Jiménez)

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