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Rosario Ramayo Salgado (primera de izquierda a derecha) es una de las enfermeras del consultorio #1 de Guardalavaca. Ella lleva mas de 36 años ejerciendo como profesional de la enfermería. Me cuenta que ha estado presente en varios procesos de vacunación contra varias enfermedades y enfocados esencialmente a los pacientes pediátricos. “Pero ninguno ha sido como este que llevamos a cabo frente a la covid-19”, me dice Rosario, quien se sentó un momentico a concederme la entrevista pasadas las 12 del mediodia y después de haber inyectado a más de 100 niños entre 11 y 17 años de edad en el centro vacunatorio ubicado en la escuela Luis Corona, de Guardalavaca.

Para ” Charo” este proceso de vacunación es diferente y especial por la significación que tiene para el pueblo cubano, porque la inmunización frente a la covid-19 se ha tenido que impulsar para toda la población. Detrás de ese pinchazo que se recibe con la dosis de Abdala o Soberana está el desvelo de nuestros científicos, las noches de insomnio de nuestro médicos, el esfuerzo de nuestras enfermeras y enfermeros, así como el sacrificio de nuestros estudiantes de todas las ramas de la ciencias médicas.

Rosario me habla del apoyo de su vecino, que es trabajador por cuenta propia y tiene un auto que puso a disposición del área de salud para trasladar la vacuna y medicamentos hasta el consultorio. O que gracias a Jorgito, que tiene una planta, a la vacuna se le pudo mantener su temperatura óptima a pesar de que los apagones jugaron una mala pasada.

Y tiene razón la enfermera Rosario, este proceso de vacunación es diferente porque todos apoyaron para que sea exitoso.
Yuliet y Orlandito son estudiantes de 4to. año de medicina, Angélica María es del mismo año, pero de la carrera de enfermería. Ilusionados y comprometidos, apoyaron en los centros vacunatorios y tambien en la realización del pesquisaje. Ansiosos, quieren cumplir con su destino y volver a las clases para convertirse por fin en profesionales de la salud. Pero algo le tienen que “agradecer” a la covid, me dicen a coro: “Somos mejores personas y seremos profesionales más humanos”.

Esos estudiantes, junto al personal de salud del área de Cañadón, no descansaron ni un momento. El objetivo siempre fue atender al pueblo y a nuestro niños lo mejor posible. En esta obra de infinito amor también estuvieron los profesores y directores de escuelas de todas las enseñanzas, quienes apoyaron organizativamente a la campaña de vacunación.

Luis Vidal, pediatra del área de Cañadón y otros profesionales como él estuvieron presentes también en la vigilancia y atendiendo a cada niño que ya tiene sus dosis de Soberana 02.

Los grupos comunitarios y delegados de las Asambleas Municipales del Poder Popular estuvieron activos también al colaborar con todos los aspectos logísticos para que el personal de salud que trabaja en los centros vacunatorios tuviesen meriendas y almuerzos garantizados, pues su labor es imprescindible.

Gracias a todo ello, los procesos de vacunación han sido muestra de que cuando un pueblo entero se une para el completamiento de una tarea, la misma se puede realizar de la mejor forma posible, con detalles que se deben limar para posteriores campañas, pero de forma general es un logro cuando en el resto del mundo el acceso a las vacunas frente a la covid son desiguales en toda la extensión de la palabra.

(Por Miledys Pérez Jiménez)

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